martes, 5 de enero de 2010

Suspiro


Ya no espero que alguien me lea, sólo quiero tratar de entenderme a mí mismo y ahorrar, también; por si alguien en algún momento me pregunta que me pasa, que ocurre dentro de mí alguna tarde lluviosa en la que mis acostumbrados chistes crueles y banales escasean, poder decirles: Léete mi blog. Si, así, descarado, impertinente, odioso.

Quiero que quede plasmado, en algún lugar (este), en el que confío que difícilmente desaparezca, mis cambios, mis avatares, mis dicotomías, mis ambivalencias, sueños, pesares.

Porque me gusta mirar atrás. Si, ya sé que dicen que es mejor mirar al futuro como quien mira al horizonte, pero a mí me gusta mirar atrás.
Y recordar que un cinco de enero tenía nostalgia como la tengo cada vez que llueve, tenía acumuladas unas ganas de llorar que por alguna razón extraña y muy por encima de mi propia voluntad, no terminaban de desbordar mi rosto.

Que para este entonces era la esperanza y los sueños los que me sostenían. Que para este entonces después de varios años mi más importante pregunta aún no había sido respondida. ¿Qué quiero?
Que podía pasar una tarde viendo fotografías, leyendo fragmentos y palabras que expresaran mejor que yo mis ideales y pensamientos para luego enfurecerme por saber que otro ha podido hacerlo mejor que yo y que es inútil reescribir lo que me pasa cuando ya otro lo ha hecho, como si fuera yo mismo.

De sueños se vive, definitivamente, ellos nos sostienen cada mañana cuando nos despertamos sin ganas de despertar. Nos animan, nos impulsan, nos hacen creer, suspirar, reír, compartir. La esperanza es lo último que se pierde.

No hay comentarios: