lunes, 28 de julio de 2008

Dos Semanas

Ese día un mensajito de texto cambiaría la vida de Sofía. Era Martha, por unas semanas Sofía no vería las telenovelas: Marica llámame, nos vamos de viaje

Sofi no lo duda y enseguida le marca al teléfono. Al hablar, no podía creerlo ¡Era imposible! Martha se había ganado un viaje a Shangai por dos semanas en la empresa donde trabajaba. Un viaje para dos personas.

Y Martha no pensó en aquel que cada semana atravesaba la ciudad para escuchar sus cuentos, en aquel que no sólo escuchó durante meses los de ella sino también los de su amiga cuando tuvo que viajar, la vez anterior. Martha quiso llevarse a Sofía a ese viaje, y esta última muy feliz vio en esa oferta la posibilidad de no pensar más en el ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises.

Martha también estaba feliz, se olvido por un momento de esa sensación de ser penetrada sin darse cuenta. Querían irse. Cuanto antes.

No tardaron en hacer maletas ni más de 4 días en ser llevadas por sus padres al aeropuerto, tenían que cruzar por aire el Océano Pacífico y hacer escala en Sidney, les tomaría bastante tiempo llegar a Shangai.

Tampoco le tomó al avión más de seis horas en caer en medio del Océano y hundirse junto a los pasajeros, los cuales después de dos semanas, no han sido encontrados. Murieron Martha y Sofía Elena por inmersión el sábado 26 de Julio de 2008 a las 15:53 - hora de Caracas.

miércoles, 23 de julio de 2008

Sofi de una a tres

¿Qué en qué momento empezó - la oscura, de corazón calculador - Sofi a gustar del ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises?

Estamos aquí para averiguarlo.

Esa tarde había un sol amarillo y brillante en Caracas. Las calles aun no se habían convertido en el cotidiano estacionamiento y los carros podían desplazarse, pero sin dejar un lugar vacío en alguna de las avenidas de la capital. El sonido de los motores y las cornetas llegaban fácilmente hasta el cuarto de Sofi en el piso 10.

Sofía Elena es una adolescente caraqueña en el último año de Mercadeo. Eran las 3 de la tarde y Sofi veía la novela de turno en su cuarto cerrado a la luz, paredes de colores, cama pequeña, closet amplio, un escritorio, una mesa de noche y una ventana que aun tapada, deja colar hasta los gritos desde la calle.

Sofi llegó al mediodía de la universidad, se encontró con su hermana que luego de almorzar volvía a la oficina. Tomó su comida, llenó su vaso, entró a su cuarto y se instaló a ver la televisión. Ya habían pasado dos horas y ella estaba allí, sin levantarse, aunque le provocaba más Coca – Cola.

Sofi soñaba con ser una de las protagonistas de alguna de esas telenovelas que llevaba más de una década mirando ferviente y clandestinamente mientras de vez en cuando se comía las uñas, por los laditos - aunque lo detestaba, no lo podía evitar. Tampoco nada podía hacer que se levantara de aquel lugar que su casa le tenía reservado cada tarde de una a tres, o más. Eso si, nadie se imaginaría jamás su rutina diaria, la sabía esconder muy bien, como todos aquellos que se muestran al mundo con una máscara de por medio, como tu y como yo. Esto no le quita a Sofi su extraordinaria belleza, su capacidad de crear e imaginar mundos maravillosos, cualidad que la hacen la número uno en su clase.

Y en su closet, donde cabía un universo infinito de cosas, Sofi tiene mil piezas de vestir - aunque cada día se queja de que no tiene ropa que ponerse; también tiene cientos de accesorios; esconde todas las temporadas de Sex and the City, Dawson’s Creek y Friends; los clásicos de Disney - desde Cenicienta hasta Encantada; muchos libros de Moda y Diseño; revistas. Si yo estaría contando estas intimidades a los amigos de Sofi, jamás creerían que muy pocas cosas podían quitarle su vista del televisor de una a tres, o más. Pocas cosas: Como un mensaje de texto que quien sabe si podría cambiarle los días, sus días de novela.

En ese momento sonó el timbre de mensajes de su celular, y Sofi al percatarse, salió corriendo para ver quien era…

martes, 22 de julio de 2008

Lluvia en varios idiomas


Llueve afuera, llueve demás… (8)


Con las vísceras afuera te escribo esto ¿Cómo asimilar en 24 horas todo eso que te toca aprender de un golpe? Yo más que nadie te entiendo. Se que no hay manuales para eso.

Para entender que lo puedes todo sin saber que es lo que quieres poder con alguien. Alguien que te hace creer que lo quieres pero sin decirte para que. Alguien a quien no te atreves a decirle adiós mientras simultáneamente te hipnotiza y te insulta; y no le dices adiós sobretodo porque no quieres que se de cuenta de la tristeza que nace en tu pecho cuando tienen que despedirse. Quizás por eso no te vas.

Y mucho menos cuando entiendes después de que le dices adiós que la felicidad sin alguien no existe. Se que mientras te hablo tu sólo piensas en su sonrisa, y sueñas con que en cualquier lugar del planeta que se encuentre, esté también pensado en ti. Y aunque te enseñaron que todo lo puedes, no te atreves a luchar.

Sólo quieres que llegue y sea él quien te diga que no puede vivir sin ti, que no le da la gana de vivir sin ti. Un día está cerca, un día está lejos y tú no harás nada porque los tiempos han cambiado y las reglas no son las mismas.

Ya eres mayor y te sorprende darte cuenta de que estas sintiendo y comportándote como una niñita de 14.

Tú sólo piensas y piensas. Te tiras en la cama. Te levantas. Vas a la cocina. Abres la nevera. Tomas agua. Cierras. Sales. Vuelves a la cama. Te tiras. Sigues haciendo lo mismo. Nada. Miras al techo. Sientes la brisa. Sientes frío. Escalofríos. Justo en el corazón. Si. Ese órgano siente frío. Que bolas. Va a llover. Ha estado lloviendo mucho en Caracas. Se envidrian tus ojos. El sigue ahí. En el techo de tu cuarto. En tu imaginación.

Tu no irás, el no vendrá.

¿Qué sientes?

Martha ¿Quién vendrá hoy a darte un falso abrazo, a calmar tu frío?

¿Qué harás?

¿Qué haremos guey?

miércoles, 2 de julio de 2008

Super Pop Love History

Cada noche, a eso de las 11, Sofi repite la rutina. Donde quiera que esté, corre desesperada al mismo rincón de siempre, el de su escritorio, en su cuarto. Nada puede hacer esperar el encuentro en el cual ansiosa y cargada de mil ilusiones aguarda por la aparición del “ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises”.

Ese, el “ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises” no sabe que Sofi siempre lo suspira con desespero y fuertes palpitos en su corazón, pero sobre todo a esa hora en la que las probabilidades de que el aparezca y le diga ‘Hola ¿Qué haces?’ aumentan. Sofi puede hacer cualquier cosa durante el día para despegarse un poco de la alucinación de piel clara del “ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises”. Si, lo bueno es que él no se hace rogar, la malo es que ella tampoco, apenas se abre la ventanita de ese maravilloso invento que hace que una persona aunque esté lejos - y aunque quizás esté pensando en problemas que ni te imaginas - te haga creer que lo tienes cerca y que te tiene cautivado con sus ojos grises; apenas se abre esa ventanita, ella esta ahí, con su mejor respuesta, muchas veces preparada. Él también está sin hacerse rogar, dando el primer paso, como debe ser, pero con una intención diferente.

Él no es de esos tipos que las tiene muerta a todas, más bien es de vestir sencillo, pero llamativo, con una picardía inigualable, con chispa, la cual junto a sus ojos, le hace arrebatar pasiones y le han hecho llegar lejos. También tiene el don de la palabra, que combinado con un toque de inocencia no lo hacen tan peligroso para el ecosistema. Medio famosito y todo, osado, creativo, más de lo que Sofi espera de alguien, todas estas cualidades siempre las ha considerado accesorias en un chico, pero esta vez, todas ellas juntas en el “ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises” la tienen cautivada.

En el fondo, Sofi sin darse cuenta, comparte con él, su forma de vestir, de andar, de comunicarse y una creatividad característica de un circulo social al cual muchos pertenecen sin ser tan sociales, una especia de mundo virtual en el que todos están pero nunca se ven; creatividad al fin que pocos tienen y que los ha hecho a ellos, especiales, elitescos, aún así, hay cosas en ese círculo que no se comparten, que están ocultas. Quizás lo quiere por lo parecido a ella, cosa inédita entre el saquito de especimenes que hasta ahora ha recabado. Eso le maravilla. Aunque contraria la teoría de que se atraen sólo los polos opuestos, pero la verdad es que son sus ojos los que la mantienen pegada al otro lado del teclado y de la pantalla cada día de 11 a 4, incluso dice que puede pasarse la vida entera mirando esos ojitos brujitos pero benignos.

Sofi es realmente despampanante, no tiene los dotes comunes de las niñas de cabelleras largas y piernas torneadas, pero si unos ojos miel cautivadores, una sonrisa hermosa y una labia especial que la han hecho conseguir todo lo que quiere, todo, así tranquilita como se ve, es una mujer realmente ambiciosa.

Por otro lado, ese, el “ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises” ha llegado lejos pero no consigue algunas cosas de las que desea, deseos que también, pocas veces comparte. De igual manera posee una lista de cosas que no desea aunque las tiene, que le hacen la vida diferente y mejor, de once a cuatro, una lista de cosas que sin darse cuenta necesita contar con ellas para producir nuevas ideas y hacer las tareas algunos domingos. Una de esas cosas era Sofi.

Ella sueña con limpiarle todos los problemas, e incluso ayudarle a conseguir algo de esa lista de deseos para que sea un poco más feliz, para que la inunde de sonrisas y miradas soñadoras de ojos grises que tanto le han gustado. Ella sueña con acompañarlo a alguna de sus creativas aventuras, con esperarlo algunas tardes en la puerta de su salón. Ella sueña con pasar un domingo viéndole los ojos o viéndole bailar esa canción que sólo los dioses bailan como él.

¿Qué en qué momento empezó - la oscura de corazón calculador - Sofi a gustar de esa flaquedad? Eso sólo lo sabrán la brisa de la noche - que se cuela por su ventana y va a parar a un suspiro suyo - y el teclado mágico de ella que le hace parir frases incompletas pero que le llenan a él la vida de sonrisas, por algo cada noche a las 11 le escribe un ‘Hola ¿Qué haces?’.

Lo cierto es que Sofi ahora sólo escucha las canciones que lo hacen bailar a él, sólo espera que cada semana a él se le ocurra la idea de verla, se esperanza con sus mensajes en el facebook, en el celular y en el Messenger, sonríe y cuenta a sus amigos algunas de sus conversaciones sostenidas con él.

Ella que siempre se los paseaba por su cuerpo y su mente como le daba la gana, sin ningún tipo de remordimientos, ahora sólo sueña con poder tenerlo a él, sólo para mirarlo, sin desgastarlo mucho.

Nada de esto es malo, excepto por el detalle de que ese, el “ingenioso picaresco especialmente tallado niño de contextura delgada y ojos grises”, no suspira por Sofi, hasta dónde sabemos. Él quizás suspira por alguien que Sofi no sabe, yo tampoco, y que capaz no queremos saber.

Como ven, esta es la historia de una muchacha que no quiere más que mirar los ojos de un muchacho, al que le manda cada noche hechizos de frases inteligentes para poder mirarlo a través de las letras de un computador que no se sonroja ni se avergüenza, que se apoya en esas diarias citas a ciegas en las que no le importa ver mas nada.

De un muchacho que apareció de la nada justo cuando ella creía que era feliz, que la vida sólo le deparaba sorpresas planificadas, hasta que sucedió lo inesperado. Se enamoró de un muchacho ingenioso, picaresco, de ojos grises, flaco y especialmente tallado.

Valga destacar que Sofi es una amiga de Martha que llegó para ocupar su lugar luego de que esta fue a curarse. Suponemos que Martha está bien, extrañando al amigo que le ayuda a exorcizar sus demonios. En cuanto a Sofi, también tiene la esperanza de que ese niño, lea su extraña fábula a través de mí. Sofi es hermosa, por eso mi única preocupación es saber contar su historia. Estoy empezando a quererla, pero hay una parte de este cuento que Sofi, aún no quiere contarme…