por @edu_verdeHay realidades que muchos de los deltanos desconocemos, y que por ignorarlas, ayudamos poco a nuestros hermanos que realmente lo necesitan.Javier es un niño deltano, tiene 4 años y padece de autismo, un trastorno neurológico que afecta el lenguaje, la socialización, la conducta y la parte afectiva del que la padece, es decir, las personas con estas características podrían sufrir ciertas dificultades para comunicarse, para relacionarse con otras personas y para controlar el humor, sus emociones y sentimientos.En otras palabras, el niño con autismo tiene patrones de conducta diferentes a aquellos socialmente aceptados y que la mayoría, aprenden sin dificultad. Sin embargo al autismo no es un retraso, como muchos podríamos pensar.El desarrollo de una persona con autismo puede parecer normal incluso hasta el cuarto año de vida, “el niño viene con un desarrollo normal hasta cierta edad y luego empieza a involucionar en áreas en las que había adquirido ciertas competencias”, explica Licelys Silva, madre de Pedro, un niño de 6 años que también padece el trastorno.Zully Sarabia, madre de Javier, nos explica, “para mí, que soy abogada, al autismo es como un ladrón, que un día llega a tu casa cuando menos lo esperabas, te toca la puerta y se lleva a tu hijo, te lo secuestra. Y no se lo llevó físicamente, sino mentalmente”.Los niños con autismo son dispersos, les cuesta entender los códigos de comunicación que para la mayoría son normales, no sienten miedo, no pueden advertir el peligro, lo que los hace generalmente, dependientes del cuidado de otra persona, pueden desarrollar conductas autoagresivas y cambios bruscos de humor. A la vez, el autismo tiene consecuencias biológicas en el organismo, sobretodo intestino permeable, les cuesta procesar las proteínas de la leche y del trigo, cuya absorción aumentan las conductas propias del trastorno.No se conocen las causas del autismo, podrían ser ambientales o genéticas, sin embargo, no existen pruebas de nada de esto, lo único que sabemos es que se nace con autismo. El diagnóstico lo realizan los neurólogos, psicólogos y psiquiatras. Algunas señales pueden ser: Aislamiento, hiperactividad, resistencia al cambio, dificultad para mezclarse con otros. Y no tiene cura, pero todas estas conductas pueden ser modificadas como de hecho lo han logrado los padres de Pedro, a quien en principio le fue diagnosticado un nivel severo de autismo, pero cuyo trabajo con el niño ha sido tan arduo que ahorita padece de autismo leve con un buen pronóstico de recuperación.“No hay niños más inteligentes que los nuestros”Estas pequeñas personas a pesar de tener comprometidas la interacción social, la comunicación extrovertida y la independencia, cuentan con habilidades muy particulares en cada caso que los convierten en genios en distintas áreas. Su madre nos cuenta que el pequeño Pedro tiene hiperlexia, “una característica excepcional que le permite decodificar el código de la lectura. Escribe cualquier tipo de palabra sin ningún tipo de error, en español e inglés”. Por su lado, Javier tiene habilidades para la electrónica y la computación. Badriyah, adolescente de 16 años con autismo, es una genio de los números, su mamá Nancy Valdés cuenta que “en el colegio mandaron a estudiar los números hasta el 20 y ella logró aprendérselos hasta el 500”.Comprendiendo tu MundoEstos padres se han unido para apoyarse y constituyen una fuerza compacta que día a día sale adelante con el autismo en casa. En búsqueda de ayuda, y luego de encontrarse compartiendo una realidad común, decidieron unirse alrededor de una fundación “Comprendiendo tu mundo”, mediante la cual realizan actividades de apoyo entre ellos mismos, investigan, se transmiten conocimientos y experiencias que les ayuden a mejorar la calidad de vida de sus hijos. “La fundación es una bendición, nos reunimos y salimos muy nutridas, nos ayudamos”, comenta Zuraima Gascón, madre de Kelmar, una niña de 7 años.El límite es el cieloSon estos, testimonios de personas que con mucha fe y esperanza han logrado una mejoría importante en sus hijos, quienes forman parte de una realidad que la mayoría desconoce. Todos coinciden en que el límite es el cielo, creen que sus hijos pueden llegar a ser hombres y mujeres independientes y útiles a la sociedad. A pesar de las dificultades que tienen que vencer cada día en nuestro estado, la constancia, la perseverancia, pero sobre todo el amor y la fe, han hecho posible que estos padres puedan, con dignidad, salir adelante con sus hijos, dar la cara al mundo y con orgullo, verlos crecer y desarrollarse.Sin embargo, la lucha todavía es larga, son varias las dificultades que aún tienen que vencer y que como fundación se han propuesto superar. En Tucupita en primer lugar no se cuenta con el diagnóstico para niños con autismo, no hay los medicamentos que necesitan, ni se cuentan con las terapias para ellos y mucho menos se consigue los costosos alimentos que consumen.Aún así cada día se levantan a darle la cara a la vida con la prueba que Dios les ha puesto en frente. A entregar lo mejor de sí, por amor a sus hijos.
viernes, 29 de octubre de 2010
Niños con Autismo en Tucupita
Acción Voluntaria de Hospitales

26 años llevando alivio a los pacientes de Tucupita
Por @edu_verdeDesde hace 26 años un grupo de mujeres y hombres de Tucupita decidieron hacer realidad en nuestra localidad una gran iniciativa, la de formar parte de una asociación civil sin fines de lucro llamada Acción Voluntaria de Hospitales (AVH), con la finalidad de llevar al paciente hospitalizado la asistencia afectiva necesaria para su recuperación.Fue así como mujeres como Alejandrina de Soto, Alba Lucía de Cabrales, Aida Salazar, Elisa Campos, Nancy Chollet, Roselia Marcano, Sonia de Gómez, Iraida de Mejias, entre otras, dieron vida a esta agrupación que durante tanto tiempo y sin rendirse, han llevado alivio y asistencia a los enfermos de la región.Hoy en día hay 34 miembros activos que todavía, y a pesar de las adversidades, siguen luchando para mantener en pie a AVH, ubicados en la avenida 19 de abril, al lado de los bomberos, se reúnen todos los martes a partir de las 4 pm con la disposición de seguir formándose y seguir trabajando por los deltanos.Como toda asociación sin fines de lucro, Acción Voluntaria de Hospitales durante sus 26 años ha contado con el autosustento como forma de realizar su trabajo. Si bien, el gobierno regional les suele ayudar con un aporte mensual, Carmen de Cabrera afirma que ya llevan dos meses sin recibir el apoyo. Sin embargo eso no los detiene, porque bastantes tortas, meriendas y hallacas que han hecho ellas mismas para vender y realizar sus actividades de apoyo a centros asistenciales como el Hospital Dr. Luiz Razetti o el geriátrico de Tucupita, entre otros.También hacen radio maratones, rifas, vendimias y también son receptivos de aportes que los ciudadanos quieran a bien colaborarles, así como las casas comerciales y demás entes públicos y privados. “Todo lo que puedan aportarnos, agua, pañales, sábanas, ropa nueva o usada, a todo eso, nosotros sabemos sacarle provecho”, dice Carmen de Cabrera quien tiene 23 años dentro de la asociación y se le hace incalculable el número de personas necesitadas a quienes les han dado una mano.La formación para ser voluntarios también es muy importante, ya que tienen que pasar por una serie de talleres y cursos que les capaciten debidamente para atender personas enfermas y realizan también como requisito, una pasantía de 6 meses en el hospital.Cada dos años eligen una nueva junta directiva y cuentan también con un reglamento interno para el efectivo desempeño de sus labores como voluntarios. Carmen dice disfrutar mucho de la ayuda a los pacientes, para ella esa ha sido la mayor gratificación durante 23 años como voluntaria, por eso hace una invitación a todos los deltanos a ayudarles con lo que puedan y también a integrarse a la familia de Acción Voluntaria, para seguir llevando alivio a los más necesitados.
jueves, 28 de octubre de 2010
Raices Deltanas
15 años haciendo música venezolana con energía y corazón
Por Eduardo PátrizAunque han estado familiarizados desde bien pequeños con la música, fue hace 15 años cuando decidieron reunirse como agrupación. En aquel entonces fueron ‘Renacer Deltano’, y desde hace 12, son “Raíces Deltanas”. Estos jóvenes aseguran no haber tenido otro camino que dedicarse a eso que los mueve más que todo: La Música, a través de la cual han ganado premios, han representado al estado, pero sobre todo, han logrado conmover, emocionar y conquistar el cariño del pueblo deltano, que ya los reconocen como los grandes de la música.Crecieron viendo a sus padres interpretar canciones y ejecutar instrumentos en la comunidad de Jobure, del Municipio Antonio Díaz, por eso, desde bien temprano se dejaron deslumbrar por la emoción de compartir con la gente, de transmitir sentimientos y arte a través del cuatro, las maracas, la mandola, el arpa y la voz.“Dedicarnos a la música es parte de una herencia familiar, ahí no hay pa’ donde agarrar”, dice Macario Zambrano, el bajista de la agrupación y el mayor de 3 de los hermanos que conforman Raíces Deltanas, junto a Manuel Zambrano el arpista, Marcos Zambrano el cuatrista y el primo Santos Morales, el maraquero. Tienen 15 años desde que decidieron conformarse como agrupación, pero toda la vida haciendo de los sonidos, las cuerdas y la armonía una extensión más de sus cuerpos y de su mente.Hoy son grandes músicos, no hay pieza que no se sientan capaces de interpretar, no hay escenario donde los aplausos no se desboquen por su talento, no hay artista que no los reconozca, pero ha sido la constancia, el amor por la música, las ganas infinitas y la pasión natural que le corre por las venas sus más grandes motores para hacer música sin parar, y hacer música bien, con excelencia.“Era inevitable que nos hiciéramos músicos”Manuel Zambrano, el hermano del medio, cuenta como siempre se han interesado por ejecutar instrumentos, “aprendemos a oído, por condiciones naturales, nos anima crecer musicalmente, y aprendemos rápido, cuando quieres hacer algo tienes que dedicarte y la constancia es lo que te da la sabiduría, la maestría, la experticia…” Por eso desde bien pequeños fue casi que obligatorio aprender el instrumento natural venezolano, el cuatro, sin embargo entre todos ejecutan fácilmente la mandolina, la mandola, el violín, la guitarra, el contrabajo, el bajo, el arpa y las maracas.Manuel nos cuenta cómo fue que aprendió a tocar el arpa: “Yo le dije a José Ángel César quien fue en principio el arpista de Raíces Deltanas que me enseñara, hice en seguida los ejercicios que me indicó y en 5 días ya tenía un tema montado, yo vivía bajo un arpa, comía y me metía bajo el arpa, aprendí a tocar en 8 meses”. Una anécdota que habla de su ahínco por ser de los mejores y de esa energía incontenible por expresarse musicalmente.No siempre han sido reconocidos, son 15 años echándole pichón. Aunque siempre se han sentido seguros de su valor, les costó ganarse el aprecio de la gente. “Antes era diferente porque la gente no le gustaba este tipo de música, nos dejaban de últimos en los eventos porque la música llanera era para correr a la gente de las fiestas”, dice Manuel Zambrano.Macario, Manuel y Marco Zambrano, junto al primo SantosSin embargo eso no les acomplejó en ningún momento, ni llegaron a sentirse tristes. Siguieron poniéndole ahínco a su trabajo porque supieron que con trabajo y esfuerzo es que se obtienen las cosas: “La resistencia de la gente al principio, siempre la vimos como un reto, un incentivo para hacerlo mejor y hacer que les gustara, sino impresionas a la gente con lo que haces, no hay vida”, afirma Marcos Zambrano.Pero ser el tipo de músicos y de personas que son hoy en día, de los buenos, requiere de una calidad que va mucho más allá de lo musical, y que a estos jóvenes les sobra y tienen hasta para regalar: La humildad. Son reconocidos, son excelentes, son admirados, son aclamados, y en ningún momento dejan de ser sencillos, conversadores, tratables y absequibles como todo el mundo.Marcos Zambrano expresa que para ellos es una bendición haber nacido en una familia humilde, porque ha sido eso lo que les ha permitido valorar lo que hacen y a las demás personas. “Hay muchas personas que nos hacen sentir que nos admiran, pero en vez de uno jactarse de eso, respondemos con lo mismo, una persona tiene que agradecer con cariño”, dice.“No hay algo más emocionante que el grito del arpa”Estos cuarto bates de la música venezolana han recorrido casi todos los escenarios del país, se han hecho ganadores de importantes premios como el ‘Chaima de Oro’ 2005 como mejor agrupación juvenil a nivel nacional, El ‘Chaima de Oro’ 2009 como agrupación internacional, el ‘Silbón de Oro’, y están dentro de las primeras 10 agrupaciones de música venezolana.Además, han tenido el merecido honor de compartir tarima con grandes como Cristóbal Jiménez, Cristina Maica, Rummy Olivo, Scarlet Ortiz, Carlos Meléndez, Ernesto Laya, Elio Zamora, José Hernández, Alexis Ojeda, Donny Sánchez, entre otros gigantes de la música criolla. “Siempre con nervios, – dice Macario Zambrano – eso no se quita nunca”. Pero su mayor recompensa es el público, “ellos son los que dicen que somos, si somos buenos o malos y son los que nos hacen trascender”, dice Marcos.Por eso tienen la fuerte convicción de seguir haciendo música como parte de su vida, y música venezolana, “no hay algo más emocionante que el grito del arpa. Es como el mambo de la salsa, es lo mejor de la música llanera y es algo que no existe en otro género”, expresan. A la música y al público que los reconocen le agradecen todo, “Gracias a eso estamos bien, en todos los aspectos. Estamos bien y eso ya es una gran bendición”.
Julio Jaramillo, Preso en Tucupita
La historia del arrollamiento de Virginia Tovar
Corría el año 1971, y un grupo de jóvenes estudiantes de quinto año de bachillerato se encontraban estudiando para sus exámenes de lapso en calle Pativilca, cuando de repente se acerca un carro conducido, nada más y nada menos que por el cantante ecuatoriano Julio Jaramillo que, ese mismo día, se había presentado en el antiguo Club Aerobar, y se llevó por el medio a Virginia Tovar, una joven de 17 años.Según la versión de la propia Virginia Tovar, se encontraban sentadas estudiando en la acera cuando el carro en descontrol se abalanzó hacía ellas. Otras versiones del colectivo deltano vociferan que la jovencita, en un ataque de euforia se le fue encima al auto del cantante, versión que ella misma niega, “nos encontrábamos estudiando en la acera cuando el carro se vino hacia nosotros”.La afectada fue trasladada al Hospital Luis Razetti con una pierna fracturada por el golpe con la acera, y el internacional Julio Jaramillo tuvo que cumplir una condena de tres días en las cárceles de nuestra ciudad. Siendo una estrella que recorrió el mundo entero con su música, fue en Tucupita donde el intérprete de ‘Nuestro Juramento’ y ‘Ódiame’ vino a vivir semejante experiencia.Relata la misma Virginia que los rumores que la gente comenta siempre fueron falsos y que ni siquiera tuvo la oportunidad de conocer al famosísimo cantante. “Yo ni siquiera me emocioné con su estadía aquí, tan feo que era”, dice finalmente.
jueves, 21 de octubre de 2010
La Colección de Antigüedades del Dr. Samir
Un millar de objetos con una historia por contar
Por Eduardo PátrizFotografía: Karol ZorrillaEste lugar, ubicado en la avenida Arismendi, es como entrar en la máquina del tiempo. Es como un hueco de la historia donde se concentran un sinfín de aventuras, sensaciones, enseñanzas y conocimientos en más de 2.000 artículos de colección que a la vez tienen vida propia.Al cruzar la puerta del pequeño museo que el Dr. Samir Abchi ha construido durante toda su vida, pareciera que el reloj se detuviera y cambiaran con él los espacios, las vidas y las épocas para trasladarnos a momentos únicos que se vuelven a evocar con cada pieza de aquel mundo infinito de recovecos interesantes.Es una importantísima recopilación de piezas antiguas, que gracias a la labor de este hombre, son parte del patrimonio cultural de Tucupita. Haber logrado esta hazaña pareciera un ardid del destino, pues el Dr. Abchi expresa que todo fue producto de la casualidad, pero el esmero y la atención necesarios para congregar tantos objetos, no es lugar común en cualquier persona, se necesita la pasión, la observación y el cuidado que en él se encuentran reunidos.Empezó coleccionando metras, y guardando los lápices que usaba durante sus estudios de primaria, y desde entonces desarrolló interés por los objetos antiguos, lo que ha hecho que hoy en día tenga en su haber colecciones enteras de latas de refresco, tarjetas telefónicas, la historia de la música y la discografía en LP’s, rockolas, victrolas, equipos de sonidos muy antiguos, cámaras fotográficas, cajas registradoras y hasta máquinas de escribir.Y aún más interesante, documentos históricos, piezas auténticas que formaron parte de las luchas libradas en nuestro país, fotografías, todas con un valor infinito. Un mundo gigantesco de maravillas juntas. La historia del hombre en un mismo rincón de Tucupita.
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