Amo las redes sociales. Amé twitter desde que lo descubrí, en julio de 2009, conectado a internet desde la biblioteca de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas. Confieso que mi primer follow fue para Shakira, y fue en Twitter que escuché por primera vez 'She Wolf', el promocional de su disco del mismo nombre.
Un año antes, en 2008, una compañera de trabajo me dice: Edúuu tienes que abrir una cuenta en Facebook, es lo máximo. Ya tenía Hi5, pero admito que me encantó la interfaz de la nueva red social, el hecho de saber un poco de todos, y poder contactar a gente regada por el mundo, que de otra manera no había forma de saber de ellos, viejos afectos de la infancia y el trascurso de la vida. Me enganchó.
Nos acostumbramos tan rápido a estar interconectados que no nos dimos cuenta cuando incorporamos Instagram, Snapchat y otras a nuestro estilo de vida. La conciencia de saber que las comunicaciones, el marketing, los negocios y todo estaba cambiando me empezó a apasionar, me hice un fanático del tema.
Empecé a investigar, a leer libros, empecé a enseñar a otros, al punto de organizar foros y talleres, de la mano de apasionados como Eucaris Sotillo, a quien admiro por su experticia en el tema.
Y después vino el llamado, la inevitable invitación. Todos somos un producto, por ende cada uno puede desarrollar en redes su 'marca personal', la cual implica un arduo proceso de autoconocimiento y construcción de una personalidad digital. Nada fácil.
Hoy en día, me cuesta mucho abrir mi cuenta Facebook, la verdad le perdí interés como consumidor y vivimos en una relación amor-odio. Sin embargo adoro el potencial de Instagram para la promoción de ideas y sigo adicto al debate en Twitter. La verdad puedo pasar muchos días sin Facebook e Instagram, pero no más de medio día sin entrar a Twitter. Probablemente es algo de la edad.
Lo cierto es que las redes sociales me alientan a conocerme más, a indagar en mí, en los temas que me apasionan, a hablar de ellos, a esculpir mi personalidad siendo honesto y auténtico, y eso me encanta.
Creo que en estos 10 años, las redes me han ayudado a ser yo mismo, sin miedo a compartir lo que pienso y lo que me gusta, pudiendo tener una vida real, llena de momentos lindos, gratas conversaciones, amistades duraderas, y a la vez una experiencia virtual con conexiones positivas, grandes ideas, interesantes debates y el espacio perfecto para inspirarme, crear y disfrutar de lo que otros crean.
PD: Gracias a Caris por inspirarme siempre
