La ví, en la mejor compañía que pude haber tenido en mucho tiempo. Aunque esté casado. Me provoca contarles la pelí más no lo haré, mucho menos un análisis de ella. Es cursi, demasiado. Pero me dejó tan feliz en ese justo momento en el que terminó y me hizo pensar que sexo en la ciudad siempre implica a muchos personajes. En ese momento con unas copas de vodka demás, escuchando palabras en inglés con pocos pensamientos traspasando nuestras mentes, pero muy certeros. Y el ejercicio de escribir en papel fue maravilloso mientras esperábamos las respuestas de un par de personas que no lo merecían, con un par de pares de kilos demás.
Nosotros en cambio, sabemos que somos maravillosos, y que nuestras madres, con todas sus virtudes y defectos, parieron a unos seres espectaculares.
Cursi es tanta gente que conozco y que se esfuerza por no serlo, pero al mismo tiempo se muere porque su corazón se infarte de amor o quizás de sentirse enamorados.
Hay pocas cosas tan grandes como sentirse deseados (o amados), es también una locura como estar drogados. Quizás muy pocos aquí saben lo que se siente pero aun así lo han vivido.
Si algo ha de darte vida, es conocer a una mujer madura y sensual a la vez; que sabe llorar pero ocultarlo muy bien, que sabe desaparecer y hacerte sufrir para que después, con sólo una sonrisa llevarte al cielo.
También un hombre tan feo como para no atraerte, pero tan bello como para que una carcajada suya te regale un fin de semana entero de sueños y emociones.
Una mujer cometa pero que cuando aparece te envenena con su voz y su cinismo, además de su creatividad que te hace desearla sin poder hacer que tenga un orgasmo.
Un hombre racional a quien le has hecho tener muchos, con mucha razón de por medio e infidelidades también, pero que es el único que está cuando Tarzan grita.
Una mujer a quien le has rogado un ‘Hola’ y sólo te ha dicho ‘dieta’ pero que la ilusión de una mirada suya podría cambiarte la vida.
Un hombre que aun no conoces, con nombre de Fruponch, que ni siquiera sabes ordenar, pero que te mueres por ver.
Al final, un orgasmo es tan poderoso como las palabras, como una imagen que inspira y como unos idiotas que desesperadamente encuentran una musa para escribir aunque ni siquiera entienden sus palabras.
Un color, una luz, nuevamente un orgasmo anhelado. Una vida. Un sonido. Una copa, y la vida loca de dos personas que quizás deben morir o llorar tanto como para no arrepentirse de vivir. Muérete.
No crean en el concepto de fidelidad de Sex in the City. No crean nada. Nada es verdad, Nada es inventado. Todo es una alucinación. Una serie de hechos que nunca creíste que sucederían y aun así, todavía no te arrepientes de que sean, te llena de orgullo. LOL. Lo sorprendente es que una larga real faena de sexo mezclada con ciudad necesita de variados ingredientes. Pruébalo. Y gracias Fa, por meter tus pensamientos en mi mente y hacerme parir alucinaciones de orgasmos tumultuosos, también palabras que te gustan y te regalo faliz, exacto, faliz, no feliz.

