VI
Recuerdo la última vez que estuvimos juntos. Tu último beso, tu último orgasmo, tu última huída. Tan avergonzada, tan pudorosa, tan santica. Ahí, deseándome.
Recuerdo aquellas lágrimas que derramé por ti como un estúpido y de las que no me arrepiento. Recuerdo tu espalda partiendo aquella última vez, y esa voz final diciéndome adiós.
Recuerdo ese sentimiento infinito que aún me agua los ojos. Recuerdo todos los días esa tranquilidad que me quedó al pasar la página, satisfecho, complacido, livianito, con la alegría de quien te tuvo de la forma perfecta, en el lugar prohibido perfecto, en el momento perfecto, durante el tiempo perfecto, con la explosión perfecta y bajo el delito perfecto.
Con la sonrisa de quien te vio marcharte, perfecta, sin la pregunta, sin el anhelo, sin el hasta luego, sin la deuda pendiente.
Satisfechos los dos, picarescos los dos, cómplices los dos, y sin ganas de volver a vernos, los dos.
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