En la medida que he ido entrando en años, mis intereses han cambiado. Antes me interesaba por el contenido que generaban artistas, entrenadores, fashionistas y personalidades del show business. Hoy en día estoy más interesado en contenido acerca del aprovechamiento del tiempo, gerencia, emprendimiento, entre otros tópicos relacionados.
He visto como se repite la idea que nos anima a encontrar nuestra misión de vida. Lo cual me ha resultado un poco estresante en la medida que hallo como una tarea bastante dura el fijar una misión para nuestras vidas. Por años he ido tratando de saber para qué fue que nací, cuál es mi propósito y qué puedo yo ofrecer al mundo, y la verdad es que siento que tengo mucha habilidades pero me resultó difícil saber a que es lo que quiero dedicarme.
Hoy en día, la verdad, sigo sin saber cual es mi misión y propósito, o que es lo realmente puedo ofrecer, pero si sé que tengo una pasión desenfrenada por la escritura y que mi sueño es poder - cada día - escribir, redactar, producir textos, contar historias, ayudar a otros a entender temas o asuntos nuevos, expresar ideas, debates y tertulias en torno a una problemática. Eso es lo mío, no se si llamarlo una misión, un propósito, o un aporte, pero se que sería muy feliz de poder hacerlo cada día, todos los días de mi vida.
No sé porque casi siempre siento placer culposo cuando me
obsesiono con alguna película, serie o canción. Quizás porque generalmente creo
que mis gustos son tan variopintos que pueden llegar a parecer extraños.Pero la verdad es que disfruto mucho entregarme
a una producción artística como doña a telenovela de la una de la tarde.
Tenía tiempo que no me pasaba, y casi un mes después de su
lanzamiento y de que fuera trending topic en Twitter y demás redes sociales,
simplemente navegando en la gran red, llegué a esta canción. Me encantó... y
siempre que me encanta algo tanto, a modo de chiste, lo clasifico en la
categoría de "tiene mensajes subliminales".
Bueno, esta canción tiene mensajes subliminales porque se
clavó en mi mente consciente, e inconsciente también, que al día siguiente la
volví a escuchar, y la volví a escuchar y la volví a escuchar... y así fueron
pasando los días, y una vez llegué a escucharla diez veces seguidas, una y otra vez.
Luego me empeñé en aprendérmela, y así lo hice, me la
memoricé. Y luego la escuché en todas las versiones existentes y pasó a la
historia como una de las mejores canciones creadas en los últimos años.
No sólo yo pienso así, miles de comentarios en redes
respaldan el hecho de que esta canción es adictiva.
Ahora siendo un poco más racionales. Siempre me ha gustado
Lasso, desde la primera vez que lo escuché, me enganchó, no sabía nada de él,
ni siquiera que era venezolano. Sus canciones tienen ese toque rockero con
influencias notables de las legendarias bandas del rock en inglés, una batería
siempre protagonista y una voz diferente, a veces grave, a veces muy
aguda, a veces desgarradora y a veces falseteada de una forma magistral.
En el caso de 'Un millón como tú' tiene una fusión
electrónica, en su melodía inicial que atrapa. La canción además va in
crescendo, de a poquito, te va envolviendo con la presencia de instrumentos y voces, que van escalando en intensidad.
Uno de los grandes aportes al éxito de este tema es la voz,
la fuerza y la pasión de Cami, tanto en el video, como en la canción, desde que
aparece, se siente la presencia de una personalidad única, pero sobre todo
intensa, que transmite lo que está cantando.
Si a todo esto le sumas el sentimiento de la canción, la
temática, una emoción que traspasa las ondas sonoras, una historia
perfectamente sentida y cantada por ambos intérpretes, que aunque tu no estés
pasando por una separación amorosa, puedes llegar a conmoverte seriamente al
punto de las lágrimas. Lo confieso, me pasó.
Por todo esto, creo que estamos en presencia de un tema que
estará presente en los anaqueles de todo el que sepa apreciar una obra de arte
musical que quedará para la posteridad.
Si no la has escuchado, hazlo, y me cuentas que tal.
Sin duda alguna Twitter es mi red social favorita y sigo pensando que tiene que ser algo producto de la edad mi inclinación por esta plataforma a la hora de disfrutar de su contenido. También me encanta Netflix - que no es una red social - pero más me encanta seguir recomendaciones en Twitter de películas o series que ver en Netflix. Y así fue que llegué a 'Master of None'.
Es de mi tipo de historias favoritas, un poco más lentas que esas producciones comerciales, con secuencias más largas de lo acostumbrado, con esmerada atención a la fotografía, y esa mezcla de humor con reflexiones críticas y profundas en sus diálogos.
Admito que no me enganchó de entrada, la continué porque la fuente que la recomendó es bastante confiable y no podía rendirme a la primera. Pero en la medida que iba avanzando, me iba a atrapando cada vez más la forma como abordaba temas como el aborto, la vida de los abuelos, entre otros.
Siento que se hizo mejor con cada capítulo, cada vez mejores locaciones, mejor fotografía, mejor musicalización, y así llegué a sus memorables últimos - y mejores - capítulos. Hasta que la terminé, quedando en mí una sensación de 'voy a extrañar estos personajes'.
Termina como terminan las historias que me gustan, como es la vida real... y sé que una película o serie es buena porque no la voy a poder olvidar. ‘Master of None’ es recomendada para aquellos que no quieren perder su capacidad de ver más allá de lo evidente y de descubrir en un buen chiste, la crítica a lo 'normalmente' establecido, además de valorar, como ya dije, una excelente fotografía, una banda sonora magistral y una historia normal, muy parecida a la de todos nosotros los mortales.
Amo las redes sociales. Amé twitter desde que lo descubrí, en julio de 2009, conectado a internet desde la biblioteca de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas. Confieso que mi primer follow fue para Shakira, y fue en Twitter que escuché por primera vez 'She Wolf', el promocional de su disco del mismo nombre.
Un año antes, en 2008, una compañera de trabajo me dice: Edúuu tienes que abrir una cuenta en Facebook, es lo máximo. Ya tenía Hi5, pero admito que me encantó la interfaz de la nueva red social, el hecho de saber un poco de todos, y poder contactar a gente regada por el mundo, que de otra manera no había forma de saber de ellos, viejos afectos de la infancia y el trascurso de la vida. Me enganchó.
Nos acostumbramos tan rápido a estar interconectados que no nos dimos cuenta cuando incorporamos Instagram, Snapchat y otras a nuestro estilo de vida. La conciencia de saber que las comunicaciones, el marketing, los negocios y todo estaba cambiando me empezó a apasionar, me hice un fanático del tema.
Empecé a investigar, a leer libros, empecé a enseñar a otros, al punto de organizar foros y talleres, de la mano de apasionados como Eucaris Sotillo, a quien admiro por su experticia en el tema.
Y después vino el llamado, la inevitable invitación. Todos somos un producto, por ende cada uno puede desarrollar en redes su 'marca personal', la cual implica un arduo proceso de autoconocimiento y construcción de una personalidad digital. Nada fácil.
Hoy en día, me cuesta mucho abrir mi cuenta Facebook, la verdad le perdí interés como consumidor y vivimos en una relación amor-odio. Sin embargo adoro el potencial de Instagram para la promoción de ideas y sigo adicto al debate en Twitter. La verdad puedo pasar muchos días sin Facebook e Instagram, pero no más de medio día sin entrar a Twitter. Probablemente es algo de la edad.
Lo cierto es que las redes sociales me alientan a conocerme más, a indagar en mí, en los temas que me apasionan, a hablar de ellos, a esculpir mi personalidad siendo honesto y auténtico, y eso me encanta.
Creo que en estos 10 años, las redes me han ayudado a ser yo mismo, sin miedo a compartir lo que pienso y lo que me gusta, pudiendo tener una vida real, llena de momentos lindos, gratas conversaciones, amistades duraderas, y a la vez una experiencia virtual con conexiones positivas, grandes ideas, interesantes debates y el espacio perfecto para inspirarme, crear y disfrutar de lo que otros crean.
Me ha pasado en la vida misma lo que en mi mente era una metáfora. Hace tres meses escribí en este blog que sentía un inmenso deseo de renovar este espacio: "De regreso de un largo viaje, estoy cambiando las cortinas, los colores, estoy adornando un poco y desempolvando ideas, apenas reabriendo las ventanas."
Y resulta que más allá de las letras, verdaderamente me mudé de pais, he cambiado tres veces de apartamento, y finalmente llegué al lugar desde donde escribo ahora, sentado en la primera mesa que compro en mi vida, con mi dinero y para mi casa, decorada con mi planta predilecta que me mira de reojo mientras escribo.
Aun me falta poner muchas cosas en orden, la sala está vacía, las cortinas que compré no me gustan y ando en ese proceso de decorar mi primer apartamento, pero también mi vida. Aunque la verdad, estoy profundamente feliz.
En ese mismo proceso de reordenar se incluye la idea, que hace tres meses planteé, de darle cariño constante a este espacio, mi espacio virtual. Hoy solo puedo decir que estoy feliz por sentirme en casa, quizas por primera vez en mi vida, y por poder seguir aquí, en este blog, mi lugar...