El asunto es que sigo aquí, como siempre, con esta pasión contenida por expresarme a través de la palabra escrita. Tratando de encontrar mi lugar en el mundo, donde pueda fluir con letras, expresiones, construcciones verbales... y cuentos, historias, moralejas y experiencias que pueda comunicar a los demás. Sigo aquí, empeñado en hacer realidad ese sueño de vivir de la escritura, sigo, quizás sin lograrlo, pero sin desistir.
Quiero escribir, y he querido seguir escribiendo. Tanto así, que me propuse redactar un texto todos los días del mes de agosto; y lo hice por quince días seguidos, en un documento personal. La verdad escribí textos bastante buenos, poesía, reseñas de películas, y luego paré, aunque la verdad es que sigo teniendo ideas de cosas por contar, y sigo teniendo las ganas aún en días de sol, aún en días de tormenta.
Y como el ciudadano del mundo actual, que sueña en voz alta, o posiblemente es espiado, me aparecen en internet anuncios, algunos quizás reales, algunos quizás ficticios, que me prometen el sueño de vivir de la escritura. Algunas veces me engancho a uno que otro, otras veces los dejo pasar, también, como él que no cree. Y me digo a mí mismo: "Tienes que empezar a creer".
Y de repente me encuentro en este lugar, al que yo llamo "mi lugar", mi viejo blog de escrituras, locuras y pretensiones. El espacio no visto, donde siempre regreso a recordar los buenos tiempos cuando publicaba a borbotones, cuando trabajaba en una redacción y no estaba consciente de lo maravilloso que era. Este blog que conserva la esencia de lo que siempre he querido ser, y de lo que siempre he querido hacer.
Definitivamente es mi lugar, el mismo que me inspiró en este momento a escribir este resumen de sensaciones; el mismo a donde siempre quiero volver, a repasar mis glorias, a recordar lo que se siente, y ¿por qué no? a tomar ese impulso persistente en mis entrañas, de escribir sin que importe si alguien lo lee, si a alguien le gusta, solo porque sí, porque nunca soy más yo mismo, que cuando mis dedos rozan y acarician sin piedad las teclas de este computador.
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