De vez en cuando me descuido, y se me olvida que tu voz tiene encanto.
De vez en cuando me tomas desprevenido y vuelvo a caer en tu ardid.
De vez en cuando se desconfiguran todas las alarmas
y me encuentro mirando tu boca
y abrazando el deseo.
De vez en cuando tu te olvidas que no me quieres,
y me lanzas esa sonrisa que ensordece mis sentidos.
De vez en cuando me buscas, me llamas, me atraes,
y me dices en una mirada que me necesitas.
De vez en cuando los dos,
fundidos en el mismo aliento,
se nos olvida todo,
lo que se puede y lo que no,
que no nos queremos,
que no nos gustamos
que no nos debemos.
Y nos volvemos a encontrar así,
como quien despierta de un sueño,
el uno del otro,
enamorado.
E.

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