Y resulta que más allá de las letras, verdaderamente me mudé de pais, he cambiado tres veces de apartamento, y finalmente llegué al lugar desde donde escribo ahora, sentado en la primera mesa que compro en mi vida, con mi dinero y para mi casa, decorada con mi planta predilecta que me mira de reojo mientras escribo.
Aun me falta poner muchas cosas en orden, la sala está vacía, las cortinas que compré no me gustan y ando en ese proceso de decorar mi primer apartamento, pero también mi vida. Aunque la verdad, estoy profundamente feliz.
En ese mismo proceso de reordenar se incluye la idea, que hace tres meses planteé, de darle cariño constante a este espacio, mi espacio virtual. Hoy solo puedo decir que estoy feliz por sentirme en casa, quizas por primera vez en mi vida, y por poder seguir aquí, en este blog, mi lugar...

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