Se fue la luz y ese lugar que antes fue luminoso es ocupado por tu imagen. Se fue la luz y es como si se acabara el oxígeno, y en su lugar el recuerdo de tu aliento. Mi piel pide tocarte, el vacío pide escucharte y mis pensamientos imponen tu presencia.
Se fue la luz y me invade el paraíso porque tu ser lo inunda todo. El deseo se llena de ti. Y tu piel blanca empieza a iluminar los rincones con su luz. Nada mejor que tu para pintar este lienzo oscuro. El eco de las paredes que no alcanzo a ver rebota tu sonrisa.
Y la piel que no mira se recrea en tu abrazo distante pero al alcance de una evocación. Nada es tan perfecto como cuando se va la luz y no deja espacio más que para los latidos del corazón que se avivan con la abstracta idea de cómo sería este momento si estuvieras aquí.
Eduardo Pátriz
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