"Imagina el mundo como lo quieres y lo tendrás a tus pies" es una frase clave que, si mal no recuerdo, era el eslogan de un canal de televisión. Aunque parezca apenas un truco comercial no hay nada más cierto...
Jamás pensé que en la vida conseguiría el equilibrio entre el deber ser y lo que quiero. Pues de tanto imaginarlo, he logrado satisfacer la demanda social con una carrera universitaria y un trabajo promedio, generalmente hostil pero bien pagado; y satisfacerme a mí, haciendo lo que realmente me gusta. Luego de 5 de años de experiencia en medios de comunicación, pero sobre todo de engordarle los bolsillos a algunos dueños de medios, decidí no hacerlo más, prefiero ser un efímero empleado público que trabajar para alguien... y en mis tiempos libres, trabajo para mí, hago teatro, hago periodismo a placer y desarrollo mis propios proyectos audiovisuales.
Lo cual me tiene sumamente feliz.
En estos días leía este texto de Hector Abad Faciolince que me hizo tomar conciencia de que seremos los mismos infelices aunque consigamos lo que queremos. Creo que no debemos esperar a lograr ese sueño cuesta arriba para ser felices, creo que no tenemos más remedio que serlo ahora, y estoy más que convencido de que tengo la vida que quiero y por eso decido disfrutarla, con mi trabajo gobiernero, con mi familia chueca, con mis amigos maravillosos, con mis secretos y tragedias, con mi teatro y mi fascinación por las artes, con la gente retrasada de este pueblo, con todo eso, feliz...

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