jueves, 12 de junio de 2008

Y cavé mi propia tumba

Y cavé mi propia tumba
Luego de descubrir el placer de verme muerto
Luego de saber que el dolor me da la vida
Y que la vida me quiere matar.
Y amarré mi propia horca
Al creer que respiraba
Cuando en verdad me asfixiaba
En las horas de la espera
Y en el hilo del camino
Que me engaña y me maneja.
Y desperté con esta herida
Y la sangre envenenada
Desde el día que tú entraste
Y gritaste dulcemente
Sin saber que con tu goce
Me castigabas, me condenabas. Sin permiso,
Me diste la maldición de verme vivo

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