Creo que la inteligencia, eventualmente, se basa en detenerse periódicamente a pensar en uno mismo, y esta es una actividad, aunque a veces fastidiosa, que no puedo evitar hacerla. Es como renovar las intenciones de vivir, y constantemente estoy pensando en esas razones que me mueven. También últimamente he estado hablando de este tipo de vainas, más que de aquellas cosas que superficialmente me divierten y ya, sin más.
Cosas superficiales de que hablar, si las hay, a veces es bueno, como esos pensamientos indetenibles que tenemos y no los decimos, como por ejemplo, ahora estoy pensando que necesito una nueva cámara de fotos. Yo lo hago siempre, de hecho, escribo mucho como hablo, eso puede ser aburrido, y esa es la razón por la cual hago muchísimos incisos cada vez.
El asunto es que superficialmente mi gusto por las rumbas y la borrachera va en aumento, el viernes mis ganas de internarme en una discoteca a bailar como un cerdo eran gigantescas, no lo logré, pero si el sábado. Fue buenísimo, la pasé como siempre genial, y por ende el domingo luego de dormir unas escasas cuatro horas, estaba todo destartalado. Pero estas fiestas son ese tipo de cosas que recuerdas el final del año como las mejores de él.
Cosas no tan superficiales. En este momento llama la atención de mi mente el asunto que tiene que ver con saber lo que quieres en la vida y las cosas que haces para lograrlas, y que constantemente tengo que pensar en eso para no desenfocarme, para aumentar mis ganas de hacer cosas y divertirme con ellas. Aunque a veces creo que lo más importante para hacer es compartir con los demás, con personas, que son las que le dan sentido a nuestra vida.
Estoy en preparativos para irme de rumba en estos días de Semana Diabla, no voy a quedarme en Caracas como en Carnaval. No. Espero descansar también, y darle valor a sus horas, para que no haya ni un ápice de arrepentimiento. Esa es una justificación para no escribir en un tiempito. Pero claro que volveré. Un poco más viejo, algo cambiado, medio obstinado y sumamente feliz.
En fin, esta no es una semana de reflexión, es una semana para que aproveches y hagas eso que desde que empezó este año quieres hacer y no has podido, para que te emborraches, si es que te gusta, para que corras a ver a ese amor lejano, a tu mamá, para que duermas hasta morir, para que seas feliz, para que cometas muchos pecados, eso si, no comas mucho, no engordes, ese pecado no te será perdonado. Pero si quiero llamar tu atención y decirte que nunca podrás disfrutar a plenitud las cosas que haces, ya sea drogarte o escribir un libro, si no sabes que es lo que quieres conseguir al final de todo esto y que carajo es lo que realmente disfrutas hacer con tus días, con cada uno de los días de cada año de tu vida. En serio, se que suena ladilla, pero agárrate media hora esta semana, para pensar y encaminarte, tu sabes. Nos vemos.
Cosas superficiales de que hablar, si las hay, a veces es bueno, como esos pensamientos indetenibles que tenemos y no los decimos, como por ejemplo, ahora estoy pensando que necesito una nueva cámara de fotos. Yo lo hago siempre, de hecho, escribo mucho como hablo, eso puede ser aburrido, y esa es la razón por la cual hago muchísimos incisos cada vez.
El asunto es que superficialmente mi gusto por las rumbas y la borrachera va en aumento, el viernes mis ganas de internarme en una discoteca a bailar como un cerdo eran gigantescas, no lo logré, pero si el sábado. Fue buenísimo, la pasé como siempre genial, y por ende el domingo luego de dormir unas escasas cuatro horas, estaba todo destartalado. Pero estas fiestas son ese tipo de cosas que recuerdas el final del año como las mejores de él.
Cosas no tan superficiales. En este momento llama la atención de mi mente el asunto que tiene que ver con saber lo que quieres en la vida y las cosas que haces para lograrlas, y que constantemente tengo que pensar en eso para no desenfocarme, para aumentar mis ganas de hacer cosas y divertirme con ellas. Aunque a veces creo que lo más importante para hacer es compartir con los demás, con personas, que son las que le dan sentido a nuestra vida.
Estoy en preparativos para irme de rumba en estos días de Semana Diabla, no voy a quedarme en Caracas como en Carnaval. No. Espero descansar también, y darle valor a sus horas, para que no haya ni un ápice de arrepentimiento. Esa es una justificación para no escribir en un tiempito. Pero claro que volveré. Un poco más viejo, algo cambiado, medio obstinado y sumamente feliz.
En fin, esta no es una semana de reflexión, es una semana para que aproveches y hagas eso que desde que empezó este año quieres hacer y no has podido, para que te emborraches, si es que te gusta, para que corras a ver a ese amor lejano, a tu mamá, para que duermas hasta morir, para que seas feliz, para que cometas muchos pecados, eso si, no comas mucho, no engordes, ese pecado no te será perdonado. Pero si quiero llamar tu atención y decirte que nunca podrás disfrutar a plenitud las cosas que haces, ya sea drogarte o escribir un libro, si no sabes que es lo que quieres conseguir al final de todo esto y que carajo es lo que realmente disfrutas hacer con tus días, con cada uno de los días de cada año de tu vida. En serio, se que suena ladilla, pero agárrate media hora esta semana, para pensar y encaminarte, tu sabes. Nos vemos.
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