Esto me sucedió hace unos meses y siempre había querido contarlo. Es una de esas historias que ilustran esas actitudes que tenemos los seres humanos, que nos hacen daño sin darnos cuenta y que necesitamos cambiar.
Era fin de semana y andaba con mi mamá y mi cuñado de paseo. Durante el trayecto se nos antojaron unas cervezas, que a los tres nos encanta, y decidimos parar a comprar algunas. Ya la situación económica en mi país había empezado a ponerse difícil y mientras hacíamos el pedido, una señora, que se encontraba en la tienda, veía con asombro como eramos capaces de hacer un gasto alto, en una caja de cervezas. Justo después, estupefacta, se atrevió a preguntarnos cuánto estábamos pagando por 'el producto', y le dijimos el precio.
Ella, aún más anonadada, expresó: "Yo como que más nunca en mi vida me tomaré una cerveza".
No pude evitar pensar que ella era, en efecto, la mujer más desgraciada del mundo al afirmar algo así. Y eso me llevó a la reflexión acerca de como las personas, con su lenguaje y pensamiento son capaces de limitar su posibilidades. Minutos después pensé que debí regalarle una cerveza, y derrumbar ese pensamiento, pero fue tanta la seguridad con la que lo dijo, que no había manera de que saliera de él.
Así cada vez me encuentro con más personas que se repiten constantemente, 'la vaina está jodida', 'qué difícil se ha puesto todo', 'es imposible tal o cual cosa'; y yo pienso que si uno abre un poquito la mente y piensa de una manera distinta, no importa cómo, las cosas si se logran y si llegan a tu vida. Quizás no tengas para comprarte una cerveza, pero si crees que te la puedes tomar y la deseas, posiblemente alguien en una tienda, el fin de semana menos pensado, te ragala una.
La verdad veo con preocupación como muchas personas limitan su vida y sus posibilidades a través de pensamientos negativos e imposibilidades que sólo están en su mente y en su lenguaje.
Soy de los que cree que las cosas se logran solo con creer que se pueden llegar a tener, con optimismo, y claro, también algo de esfuerzo. Pero el pensamiento es capaz de cerrar todas las puertas, o poner el mundo a tus pies.

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