
“Eso de que Dios hizo al hombre perfecto es mentira”. Era una frase que un viejo amigo siempre me decía argumentando que para que el hombre sea perfecto tiene que tener la capacidad de cerrar los oídos, así como pasa con los ojos. Decía que cuando hay un ruído de algo que no queramos oír, deberíamos poder cerrar los oídos y simplemente no escuchar.
Y es que hay hechos que aunque a veces queramos hacernos de oídos sordos no podemos ignorar. No podemos ignorar que el planeta necesita nuestra ayuda. Que ese estilo de vida llevado con pereza e ignorancia debe ser cambiado por uno más conciente y de armas tomar.
Todo tiene consecuencias. Cada decisión que tomamos guiados por la la mentira, la avaricia, la envidia y el rencor, al final, produce efectos contra nosotros mismos. Esta semana no se nada de lo que pasa en el mundo porque cuando la realidad nos golpea en la cara y toca nuestras puertas, no queda tiempo para pensar sino en las cosas más importantes, en los valores que guían nuestras vidas para tomar siempre las decisiones correctas.
Valores son la honestidad, la solidaridad, el respeto y la libertad, entre otros. Y estoy hablando de todo esto luego de mirar como desastres naturales destruyen países enteros y a muchos no nos importa, nos quedamos de brazos cruzados admirando lo que otros sí hacen.
Y este desastre a niveles continentales es el mismo desastre que tenemos en nuestras vidas donde no hay respeto por nada, ni por el planeta, ni por los demás, ni por nosotros mismos. No creas que una cosa no tiene que ver con la otra. Pendiente!
No hay comentarios:
Publicar un comentario