martes, 9 de febrero de 2010

DELTA Magazine 008 - Especial del Amor

Un día para el amor

Dinero. Es lo que hay detrás de todo esto. Pero no podemos dejar que sea él quien esté por encima del amor.

Un anillo no puede ser más significativo que una caricia. Un regalo caro no puede ser mejor que el apoyo que podamos darle a otra persona, que un compartir sincero.

No podemos dejar que las ansias de vender jueguen con nuestros sentimientos y que una emoción real sea utilizada por algunos para hacer dinero.

De las películas románticas entre humanos y vampiros, de las célebres relaciones holliwoodenses no podemos quedarnos con lo banal, con el placer fugaz que nos da el tener. Nosotros podemos ser más inteligentes.

Lo digo porque hemos convertido el día de los enamorados en una lista de regalos que quisiéramos obtener. Lo hemos convertido en un deseo utópico de relaciones ficticias que la industria de las comunicaciones y el entretenimiento nos han mostrado.
El amor no es la mujer y el hombre perfecto que vemos en las telenovelas alienantes. No es Brad Pitt y Angelina Jolie adoptando negritos africanos. El amor no es engañar al protagonista para quedarnos con él y con la fortuna de la pobre y sufrida, como en las películas mexicanas o miameras.

El amor no es tener el novio que toca en una banda de rock o una novia Cheer Leader. No es comprar Toronto.

El amor no es un frasquito de perfume que te echas un día y se acaba. El amor es.
Es la sonrisa como respuesta a un grito inesperado, es el cariño con el que podemos decir las cosas, es un te quiero a tiempo, es paciencia, es dar, es amar cuando lo que se espera de nosotros es que odiemos, que envidiemos. Es perdonar.

Amar va más allá. Es ir un día cualquiera de marzo o de julio a compartir con tu pareja, tus amigos, tu mamá o tus hermanos un inigualable atardecer deltano a orillas del río.

Es dejar, como en la película Julie&Julia de Nora Ephron, que tu espos@ pruebe el primer bocado de tu plato cuando comen fuera de casa.

El amor se practica, se da sin que importe nada, ni el dinero, ni la belleza, ni quien te cae bien o mal. Sino la oportunidad que tenemos cada día de abrazar a nuestra familia, a nuestros amigos. No nos dejemos engañar. Nosotros somos más inteligentes.


No hay comentarios: